Ir a pagar exámenes extraordinarios a la escuela es difícil, principalmente porque hay mucha gente. Es entonces donde viene la importancia de la observación. Hoy estuve observando las colas—de gente, no sean malpensados—y he aquí mis conclusiones:
La mayoría de los alumnos cree que llegando temprano va a alcanzar buen lugar, entonces toda la bola llega “medio temprano”. Lo que significa que todo el día hay una cola inmensa... excepto a primera hora, y a veces a última hora también, pero si hay fila te tienen que atender forzozamente y sabes que no perdiste toda la tarde pendejeando.
Además, si hay tres días para pagar, el segundo es el mejor. ¿Por qué? Porque todos van el primero y el último.
Realmente es mejor si no debes materias, pero ¿qué se le va a hacer? A estas alturas todos sabemos que pocos son los maestros que enseñan algo que no puedas aprender en los libros o en Internet. Y eso, lamentablemente, reduce la escuela a una institución en la que aprendes a hacer «lo que sea necesario» para cumplir la meta—y cada quién tiene su definición de lo que sea necesario.
Pero me estoy debrayando de más.
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martes, 8 de enero de 2008
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